
El ozono vuelve a dispararse hasta alcanzar los niveles más altos de la última década, mientras la contaminación atmosférica sigue afectando a millones de personas y causando miles de muertes prematuras cada año.
La calidad del aire en España mostró en 2025 una evolución contradictoria. Mientras las partículas en suspensión y el dióxido de nitrógeno registraron una mejora general respecto a años anteriores, el ozono troposférico experimentó un fuerte repunte hasta alcanzar los niveles más elevados de la última década. El resultado es que más de 32 millones de personas respiraron un aire que incumple los nuevos estándares europeos que deberán aplicarse plenamente antes de 2030.
Así se desprende del informe «La calidad del aire en el Estado español durante 2025», elaborado por Ecologistas en Acción a partir de los datos de 780 estaciones de medición distribuidas por todo el territorio nacional.
La fotografía que deja el estudio es compleja. Por un lado, los niveles de partículas PM10 disminuyeron un 13 % respecto al promedio del periodo 2012-2019, las partículas PM2,5 cayeron un 18 % y el dióxido de nitrógeno se redujo un 30 %. Sin embargo, el ozono aumentó un 4 % y alcanzó las mayores concentraciones registradas desde 2015.
Un problema que afecta a toda la población
La cifra más llamativa del informe es la relacionada con la exposición de la población. Según los nuevos límites aprobados por la Unión Europea mediante la Directiva 2024/2881, todavía pendiente de transposición al ordenamiento español, 32,6 millones de personas, equivalentes al 66,3 % de la población, respiraron en 2025 un aire que incumple esos futuros estándares. En otras palabras, dos de cada tres españoles viven ya en zonas que deberán reducir significativamente sus niveles de contaminación durante los próximos años.
Incluso utilizando la normativa actualmente vigente, mucho menos exigente, la situación sigue siendo preocupante. Cerca de 9,1 millones de personas, un 18,6 % de la población, respiraron aire por encima de los límites legales actuales.
La situación es todavía más severa cuando se toman como referencia las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. El informe concluye que prácticamente toda la población española estuvo expuesta durante 2025 a niveles superiores a los recomendados por la OMS.
El ozono, el gran protagonista del deterioro
El principal responsable del empeoramiento registrado durante 2025 fue el ozono troposférico. A diferencia de otros contaminantes asociados directamente a una fuente concreta, el ozono se forma en la atmósfera a partir de reacciones químicas favorecidas por la radiación solar y las altas temperaturas. Por ello, las sucesivas olas de calor del verano de 2025 tuvieron un papel decisivo en su incremento.
Madrid se convirtió en uno de los principales focos del problema. Según el informe, todas las estaciones de medición de la capital superaron el valor objetivo vigente para la protección de la salud, registrándose los niveles más elevados desde que existen registros. También se detectaron superaciones en otras zonas de la Comunidad de Madrid, Andalucía, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura y Murcia.
Durante los episodios de calor extremo se contabilizaron 308 superaciones del umbral de información a la población y cuatro superaciones del umbral de alerta.
Miles de muertes y miles de millones de euros
La contaminación atmosférica continúa teniendo importantes consecuencias sanitarias y económicas. Según los datos citados de la Agencia Europea de Medio Ambiente, la contaminación del aire fue responsable de hasta 24.000 muertes atribuibles en España durante 2023, una cifra trece veces superior a las víctimas mortales registradas en accidentes de tráfico durante ese mismo año.
El Instituto de Salud Carlos III estima además que los episodios de contaminación son responsables cada año de alrededor de 10.000 muertes prematuras y 62.000 ingresos hospitalarios.
El impacto económico tampoco es menor. El informe calcula que la mortalidad prematura, la pérdida de productividad y los daños sobre cultivos, bosques y recursos hídricos generan un coste anual próximo a los 32.000 millones de euros, equivalente al 2,4 % del PIB español.
Tráfico, puertos y aeropuertos bajo el foco
Los autores del estudio señalan que el tráfico motorizado sigue siendo la principal fuente de contaminación en las zonas urbanas donde reside la mayor parte de la población.
También llaman la atención sobre el creciente impacto de determinadas infraestructuras de transporte. Entre los casos destacados figuran varios puertos donde se superaron los límites diarios de partículas PM10 por la manipulación de graneles sólidos, así como el aeropuerto de Madrid-Barajas, cuya actividad habría contribuido a numerosas superaciones de los estándares legales de ozono en el Corredor del Henares.
Fuente
[Informe] La calidad del aire en el Estado español durante 2025
[Informe] La calidad del aire en el Estado español durante 2025
