Abstracto
En Alemania, un consorcio de laboratorios acreditados (ALM) cubrió aproximadamente el 90 % de todas las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) durante la pandemia de COVID-19 (de marzo de 2020 a enero de 2023), y también realizó pruebas serológicas masivas para anticuerpos IgG hasta mayo de 2021. Analizamos la evolución temporal semanal observada por ALM de las fracciones positivas de las pruebas PCR e IgG, ajustando por mínimos cuadrados una función simple de la primera a la evolución de la segunda. Específicamente, mostramos que escalar y desplazar la suma acumulativa de las fracciones positivas de PCR anteriores reproduce eficazmente la evolución temporal de la fracción positiva de IgG. El valor de 0,14 hallado para el parámetro de escala ajustado significa que solo el 14 % de las personas que dieron positivo en la prueba PCR se infectaron realmente con SARS-CoV-2. Este ajuste de parámetros implica además que una cuarta parte de la población alemana ya portaba anticuerpos IgG de infecciones naturales en su sangre al cambio de año de 2020 a 2021. Para comprobar este ajuste mediante un segundo análisis independiente, tomamos de la bibliografía la proporción específica de Alemania de 1:10 para la proporción entre una prueba PCR positiva y el número correspondiente de personas realmente infectadas con SARS-CoV-2, y con ello estimamos la evolución temporal de esta última dentro de la población alemana. Las trayectorias de las tres fracciones, es decir, tanto los positivos para IgG observados como los estimados mediante el ajuste, y los infectados estimados mediante el ajuste, coincidieron bien entre sí en el período comprendido entre principios de diciembre de 2020 y mayo de 2021. Las trayectorias extrapoladas de ambas fracciones estimadas mediante el ajuste, es decir, las de los positivos para IgG y los infectados, coinciden bien o perfectamente con la fracción positiva para IgG (92 %) notificada por el Instituto Robert Koch a finales de 2021.
Resumen y conclusión
La principal conclusión de nuestro análisis de los datos de ALM sobre la amplificación de ácidos nucleicos (PCR a partir de hisopos mucosos) y las pruebas de anticuerpos IgG (serológicas) para el SARS-CoV-2 en Alemania entre mediados de marzo de 2020 y el verano de 2021 es la siguiente: solo el 14% —y posiblemente incluso menos, hasta el 10%— de las personas identificadas como positivas para el SARS-CoV-2 mediante pruebas de PCR estaban realmente infectadas, como lo demuestra la detección de anticuerpos IgG.
Nuestra conclusión es doble. Primero, las pruebas de IgG realizadas por los laboratorios ALM fueron encargadas por el RKI, que a su vez está subordinado al BMG. No obstante, la recopilación de datos cesó evidentemente después de cw21(2021) o, al menos, se interrumpió la publicación de los datos en el sitio web de ALM. Los resultados de IgG observados y publicados por ALM no han sido reconocidos ni comunicados por el RKI hasta la fecha, a pesar de que la transparencia en la presentación de dichos datos debería ser obligatoria, tanto desde el punto de vista científico como en términos de rendición de cuentas pública. Segundo, la proporción de la población alemana con una respuesta inmunitaria detectable al SARS-CoV-2 ya era considerable a finales de 2020. Aproximadamente una cuarta parte de la población portaba anticuerpos IgG en ese momento, siguiendo una trayectoria determinada casi exclusivamente por infecciones naturales. A finales de 2021, prácticamente toda la población alemana podía considerarse positiva para IgG.
Evidentemente, a partir de marzo de 2020, se llevó a cabo un estudio nacional alemán de cohortes serológicas de anticuerpos —iniciado y supervisado por el RKI y el BMG—, aunque nunca se comunicó públicamente como tal, ni se ha analizado adecuadamente hasta la fecha. En consecuencia, las autoridades alemanas tuvieron acceso oportuno y fiable a datos que registraban la evolución de la seropositividad de IgG, datos que, de hecho, eran prácticamente representativos de la población. Estos datos podrían haber servido como un indicador objetivo para monitorizar la declarada «situación epidémica de importancia nacional» («Epidemische Lage Nationaler Tragweite»).
En cambio, esta señal serológica representativa y basada en la evidencia fue ignorada en favor del número absoluto semanal de pruebas PCR positivas, la denominada «incidencia de 7 días» («Sieben-Tage-Inzidenz»). Sin lugar a dudas, esta definición de incidencia arroja una cifra científicamente carente de sentido en el contexto de la dinámica de la infección, ya que depende enteramente del número arbitrario (o impuesto) de pruebas PCR realizadas. Por lo tanto, no es un indicador objetivo de la realidad epidemiológica, sino una cifra impuesta administrativamente, que refleja más la voluntad política que el rigor científico. Sin embargo, de forma incomprensible, esta métrica de incidencia de 7 días se incorporó incluso a la Ley de Protección contra Infecciones alemana («Infektionsschutzgesetz») como fundamento cuantitativo para la imposición de medidas de salud pública altamente restrictivas. Las deficiencias metodológicas y los procesos institucionales que permitieron su elevación a la categoría de política pública exigen una reevaluación crítica, no solo para prevenir errores similares en el futuro, sino también para restaurar la confianza en una gobernanza de la salud pública basada en la evidencia.
Fuente
Günther M, Rockenfeller R and Walach H (2025) A calibration of nucleic acid (PCR) by antibody (IgG) tests in Germany: the course of SARS-CoV-2 infections estimated. Front. Epidemiol. 5:1592629. doi: 10.3389/fepid.2025.1592629

