¿Qué hemos dejado de atender por la COVID-19? Diagnósticos perdidos y seguimientos demorados. Informe SESPAS 2022

La pandemia de COVID-19 y la emergencia de salud pública asociada han afectado a los/las pacientes y a los servicios de salud en lo que respecta a las patologías no relacionadas con la COVID-19. Diversos estudios han evidenciado su desvinculación con los servicios sanitarios, con disminución de las consultas a los servicios de urgencias, de los ingresos hospitalarios de patologías no COVID-19, así como de la incidencia semanal notificada de enfermedades agudas y nuevos diagnósticos en atención primaria. Paralelamente, la pandemia ha tenido efectos directos e indirectos en las personas con enfermedades crónicas; las dificultades de acceso a los servicios sanitarios, la interrupción de la atención, la saturación del propio sistema y su reorientación hacia formatos no presenciales ha reducido la capacidad de prevenir o controlar las enfermedades crónicas, impactando además en los diferentes ámbitos de la vida de las personas, creando nuevas dificultades sociales y económicas, o agravando las preexistentes antes de la pandemia. Todas estas circunstancias se han ido modificando con cada una de las olas epidémicas. Se presenta una revisión de los estudios más relevantes que han ido analizando este problema y se incorporan como estudio de caso los resultados de un estudio observacional retrospectivo realizado en atención primaria en Madrid, que da cobertura sanitaria a una población de más de 6 millones de personas, y cuyo objetivo ha sido analizar la pérdida de nuevos diagnósticos en las patologías más prevalentes, como los problemas comunes de salud mental, enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, diabetes tipo 2, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y tumores de mama y de colon, en la primera y la segunda olas. Se calcularon las tasas de incidencia anual con su intervalo de confianza para cada patología y se comparó la frecuencia mensual de los nuevos códigos registrados entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2020 con la media mensual de los recuentos observados para los mismos meses en 2016-2019. La tasa de incidencia anual para todos los procesos estudiados disminuyó en 2020, excepto para los trastornos de ansiedad. En relación con la recuperación de los diagnósticos perdidos, la insuficiencia cardiaca es el único diagnóstico que presenta una recuperación por encima de la media después de la primera ola. Para volver a los niveles prepandémicos de diagnóstico y seguimiento de la patología no COVID-19, el sistema sanitario debe reorganizarse y contemplar acciones específicas para los grupos de mayor riesgo.

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¿Qué hemos dejado de atender por la COVID-19? Diagnósticos perdidos y seguimientos demorados. Informe SESPAS 2022 | Gaceta Sanitaria

S0213911122000991