Profesores japoneses del “Grupo de estudio de vacunas” revelan efectos secundarios “sin precedentes” en un comunicado de prensa, 11 de enero de 2024

Por Dres. Fukushima, Murakami, Inoue

El 11 de enero de 2024, en Japón, el Vaccine Issues Study Group convocó una conferencia de prensa para revelar los hallazgos críticos y preocupantes de sus investigaciones iniciales de seis meses sobre los efectos secundarios de las vacunas. Los resultados, presentados por un grupo de prestigiosos expertos médicos, han sido alarmantes y han llamado especialmente la atención sobre una amplia gama de problemas médicos, desde el cáncer hasta los trastornos neurológicos.

El profesor emérito Masanori Fukushima, de la Universidad de Kioto, se refirió con urgencia a los diversos efectos secundarios descubiertos por su estudio. “Una revisión sistemática de la bibliografía ha desvelado información impactante”, declaró, estableciendo un tono grave desde el principio. “Miles de artículos han informado de efectos secundarios tras la vacunación, que afectan a todos los aspectos posibles de la patología humana, desde la oftalmología hasta la psiquiatría”. Destacando el amplio alcance de estos hallazgos, subrayó que “este tipo de informes sobre efectos secundarios de medicamentos o similares no tiene precedentes.”

En concreto, el profesor Fukushima mencionó un aumento significativo de ciertas enfermedades tras las campañas de vacunación: “Por ejemplo, la tasa de mortalidad por leucemia ajustada por edad ha aumentado. Y hay hallazgos significativos para el cáncer de mama, el cáncer de ovario, etc.”, señalando graves implicaciones para enfermedades críticas debidas a las vacunas, que no se parecen a nada documentado anteriormente.

En la rueda de prensa no se eludió hablar de la supresión de dicha información. “Los médicos japoneses lo intentan con todas sus fuerzas, pero se enfrentan a diversas obstrucciones”, señaló el profesor Fukushima, arrojando luz sobre las corrientes subterráneas de censura médica que han bloqueado el discurso profesional en torno a los problemas de la vacunación.

En cuanto a los efectos adversos relacionados con el cerebro, las pruebas fueron igualmente inquietantes, y el profesor Fukushima expresó: “los trastornos mentales, los síntomas psiquiátricos, la depresión, la manía, la ansiedad, aparecieron en abundancia, pero es interminable”. Subrayó que el volumen y la variedad de problemas neurológicos surgidos en respuesta a las vacunas eran imprevisibles, “así que esto es sólo una parte”.

Al hablar de las implicaciones de estos hallazgos, el profesor Yasufumi Murakami, de la Universidad de Ciencias de Tokio, no se anduvo con rodeos en cuanto a la responsabilidad de detener el uso de vacunas en función de sus efectos adversos. “Está muy claro lo que ocurre cuando se administra un gen tóxico a un ser humano. Hay casos que se producen una o dos semanas después de la inyección, pero también hay muchos casos que aparecen al cabo de uno o dos años”, especificó, indicando los riesgos a largo plazo que conllevan las afecciones inducidas por las vacunas.

La novedad de la respuesta inmunitaria a la vacuna también fue un punto importante de debate, y el profesor Murakami destacó que “con las vacunas actuales de tipo mensajero, se induce una cantidad significativa de IgG4”, lo que desafía las expectativas de una respuesta normal a la vacuna y podría interferir con las funciones inmunitarias.

El profesor Masayasu Inoue, catedrático emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Ciudad de Osaka, reafirmó la gravedad y el carácter imprevisto de estos problemas. “No tiene precedentes en la historia de la humanidad que una sola vacuna cuente con tanta bibliografía al respecto”, afirmó. Tal afirmación llama la atención sobre el nivel históricamente sin precedentes de preocupación y escrutinio que han suscitado las vacunas.

Para concluir el discurso con una crítica aleccionadora, el profesor Masanori Fukushima hizo hincapié en la diseminación indiscriminada de las vacunas de ARNm por todo el cuerpo. “No sabe adónde ir. Si entra en el torrente sanguíneo, va al cerebro, al hígado y a los riñones”, explicó, pintando un cuadro de vulnerabilidad sistémica potencial ampliamente pasado por alto tanto por el público como por los profesionales.

A continuación, Fukushima abordó el nivel superficial de conocimientos que ha estado guiando la narrativa actual sobre las vacunas. “Con fragmentos de ese conocimiento, exageran las cosas y creen que pueden seguir con esto”, señaló, aludiendo a una confianza equivocada entre las autoridades que promueven las vacunas como seguras y eficaces basándose en una comprensión incompleta de los hechos.

Pidiendo una revisión fundamental de los conocimientos biológicos, afirmó: “Así que, sinceramente, tienen que volver atrás y rehacer desde la biología de la escuela media hasta los exámenes de bachillerato y de acceso a la universidad”. Este duro consejo implicaba que los responsables de la toma de decisiones carecían de los conocimientos biológicos necesarios para comprender todo el espectro de implicaciones de las vacunas.

Resumió sucintamente la situación reconociendo el estado incipiente de la medicina moderna: “Como he dicho antes, la medicina todavía está inmadura”. Este apunte final sirvió de recordatorio cautelar de que el campo de la medicina debe adoptar un enfoque más circunspecto y basado en el conocimiento en sus relaciones con tecnologías médicas nuevas y emergentes como el ARNm.

 

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