Los pescadores españoles denuncian una competencia desleal en el mar de Alborán por el uso de redes de deriva marroquíes

Fotografía real de un pesquero faenando en el mar de Alborán o de un barco palangrero español descargando pez espada.

La patronal pesquera española, encabezada por Cepesca, ha vuelto a alertar de una situación que, según denuncia, pone en desventaja a la flota nacional frente a la marroquí. El motivo es el supuesto uso de redes de deriva para capturar pez espada en el mar de Alborán, una práctica prohibida para los barcos europeos desde hace años por su elevado impacto ambiental. El sector reclama a las autoridades españolas y comunitarias que refuercen los controles para garantizar que todos los operadores compitan bajo las mismas reglas.

La preocupación del sector pesquero español no es nueva, pero en las últimas semanas ha vuelto a cobrar fuerza tras las denuncias realizadas por la Confederación Española de Pesca (Cepesca). La organización sostiene que embarcaciones marroquíes continúan utilizando redes de deriva para la captura de pez espada en aguas próximas al mar de Alborán, una técnica cuya utilización está prohibida en la Unión Europea por sus efectos sobre los ecosistemas marinos.

Según explica Cepesca, estas redes, que pueden alcanzar varios kilómetros de longitud y permanecen suspendidas a la deriva siguiendo las corrientes, presentan una baja selectividad. Además del pez espada, pueden capturar de forma accidental otras especies protegidas como tortugas marinas, cetáceos, tiburones o rayas, motivo por el que la legislación comunitaria decidió prohibirlas hace años para toda la flota europea.

La organización empresarial considera que esta situación genera una clara desigualdad competitiva. Mientras los pescadores españoles deben cumplir una normativa cada vez más exigente en materia de sostenibilidad, control de capturas y utilización de artes autorizadas, denuncian que parte del pescado procedente de Marruecos accedería posteriormente al mercado europeo sin estar sujeto a las mismas restricciones durante su captura.

Uno de los aspectos que más preocupa al sector es la comercialización del pez espada obtenido mediante estas prácticas. Cepesca sostiene que una parte de esas capturas termina exportándose a España y al resto de la Unión Europea, lo que, a su juicio, supone que productos obtenidos con métodos prohibidos para los pescadores europeos compitan directamente con la producción nacional.

La patronal también reclama un mayor control sobre la trazabilidad del pescado importado. En su opinión, resulta imprescindible garantizar que el método de captura declarado se corresponde realmente con el utilizado por las embarcaciones de origen. De no ser así, advierten, los consumidores europeos podrían adquirir productos obtenidos mediante artes que los propios pescadores comunitarios tienen prohibidas desde hace años.

Las denuncias de Cepesca no se limitan al impacto económico. La organización insiste en que el problema afecta igualmente a la conservación de los recursos pesqueros y a la protección de la biodiversidad marina. A su juicio, mantener estándares ambientales muy exigentes únicamente para la flota europea pierde eficacia si posteriormente se permite la entrada de productos capturados bajo condiciones diferentes.

Por ello, la patronal solicita tanto al Gobierno español como a la Comisión Europea que intensifiquen la vigilancia sobre las importaciones procedentes de terceros países y que se verifique de forma efectiva el cumplimiento de las normas internacionales de pesca. El objetivo, sostienen, no pasa por limitar el comercio, sino por asegurar que todos los operadores que abastecen al mercado comunitario respeten unos requisitos equivalentes en materia de sostenibilidad y legalidad.