
Por
La protesta marca el inicio de cinco jornadas de huelga nacional y tensiona el futuro del Sistema Nacional de Salud.
Madrid amaneció este sábado con bata blanca y megáfono. Unos 5.000 médicos y facultativos —según cifras de la Delegación del Gobierno— recorrieron el centro de la capital desde el Congreso de los Diputados hasta el Ministerio de Sanidad para expresar su rechazo frontal al nuevo acuerdo del Estatuto Marco y exigir la dimisión de la ministra Mónica García. No fue solo una manifestación laboral: fue la escenificación de una fractura profunda dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS).
“Mónica García, dimisión”, “Sin médicos no hay Sanidad” o “Mónica, traidora” fueron algunas de las consignas que resonaron durante una marcha convocada por el Comité de Huelga médico. La movilización, bajo el lema ‘Por un estatuto propio del médico y el facultativo’, actuó como antesala de cinco jornadas de huelga nacional previstas entre febrero y junio, con paros ya convocados para la próxima semana.
De acuerdo con EL PAÍS, en el centro de la protesta está el nuevo texto del Estatuto Marco, pactado el pasado 26 de enero entre el Ministerio y los sindicatos SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT y CSIF. La norma, que llevaba 23 años sin actualizarse, regula las condiciones laborales del personal del SNS. Sin embargo, los sindicatos médicos —entre ellos la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), AMYTS, SME y O’MEGA— consideran que el acuerdo ignora las particularidades de su profesión.
El conflicto no es técnico, sino identitario. Los facultativos reclaman un estatuto propio que reconozca las “especiales condiciones de formación, desempeño y responsabilidad” de los médicos. Para ellos, el texto pactado apenas regula de manera específica el régimen de guardias, y lo hace —denuncian— de forma “insuficiente y discriminatoria”.
La ministra ha rechazado reiteradamente la creación de un estatuto exclusivo para médicos al considerar que rompería la cohesión del sistema y generaría desigualdades internas. En una carta enviada al Comité de Huelga la semana pasada, defendió el derecho a huelga, pero advirtió del impacto que los paros pueden tener sobre los pacientes y el funcionamiento del SNS.
La respuesta sindical ha sido tajante: la huelga es la “última opción” tras años de reuniones, comparecencias parlamentarias y negociaciones autonómicas sin resultados satisfactorios. Desde su perspectiva, el Ministerio ha sacado adelante el acuerdo pese a la oposición del único sindicato profesional médico presente en la mesa, con una capacidad de influencia “prácticamente anecdótica”.
Este desencuentro sitúa el debate en un terreno incómodo para el Gobierno: el de la legitimidad. ¿Puede reformarse el marco laboral sanitario sin el respaldo del colectivo que asume la mayor carga asistencial y de responsabilidad clínica? La pregunta, más política que jurídica, planeó sobre la manifestación.
Más que guardias: el reconocimiento pendiente
El capítulo específico para médicos incluido en el acuerdo regula principalmente las guardias, pero los convocantes sostienen que no aborda cuestiones estructurales como la conciliación, la carrera profesional o la pérdida retributiva. A su juicio, el sistema exige disponibilidad total sin ofrecer compensaciones proporcionales.
El malestar también conecta con un fenómeno creciente: la fuga de profesionales hacia el sector privado o al extranjero. Los sindicatos advierten de que cada vez más médicos optan por abandonar el SNS ante la falta de incentivos y el deterioro de las condiciones laborales. El Estatuto Marco, en lugar de frenar esa tendencia, podría consolidarla si no recoge sus demandas específicas.
Cinco huelgas para forzar la negociación
La movilización de Madrid es solo el inicio de un calendario de cinco convocatorias de huelga hasta junio. Tras la primera semana de paros, están previstas nuevas jornadas en abril, mayo y junio, con concentraciones confirmadas en comunidades como Aragón, Andalucía, Cataluña, Galicia o el País Vasco.
El Comité de Huelga busca elevar la presión antes de que el anteproyecto llegue al Consejo de Ministros y comience su tramitación parlamentaria. Su estrategia combina calle y Cámara: movilización social y presión política.
En el fondo, la protesta interpela a la ciudadanía. El SNS es uno de los pilares del Estado del bienestar y uno de los servicios públicos mejor valorados. Pero su sostenibilidad depende, en última instancia, de quienes lo sostienen cada día. Si 5.000 médicos recorren Madrid pidiendo un estatuto propio y la dimisión de la ministra, no es solo una batalla corporativa: es una señal de alarma sobre el modelo sanitario que España quiere —y puede— mantener.
Este artículo fue publicado originariamente por https://www.mundiario.com/.Lea el original.
