Sacrificio ritual judío

Sacrificio Ritual judío

En algunos de los sacrificios judíos especificados por la Torá, la ofrenda se quemaba completamenteEn la Septuaginta se denominó a esta práctica holókauston. Algunas traducciones de la Biblia aún recogen aquella palabra como «holocausto»; otras la traducen como «ofrenda ígnea».

Aunque en la literatura hebrea vemos estas prácticas denominadas como holókauston y fuentes judías hablarían del ritual como Sangre de Sión, a este ritual ha pasado a denominársele libelo de sangre o calumnia de sangre, desdibujando su origen.

Estos rituales, actualmente catalogados como “conspiranoia antisemita“, han sido recogidos en la literatura a lo largo de milenios y civilizaciones, donde los judíos han sido acusados de realizar de forma habitual sacrificios humanos como parte de la celebración de la Pascua Judía. Históricamente, estas acusaciones alegaban que la sangre de niños cristianos era especialmente apreciada.

El holókauston y la Sangre de Sión

En algunos de los sacrificios judíos especificados por la Torá, la ofrenda se quemaba completamente. En la Septuaginta se denominó a esta práctica holókauston. Algunas traducciones de la Biblia aún recogen aquella palabra como «holocausto»; otras la traducen como «ofrenda ígnea».

Wikipedia recoge este término en su acepción original:

Un holocausto (del griego ὁλόκαυστον holókauston, de ὁλον ‘completamente’ y καυστον ‘quemado’) es, en el ámbito religioso, el sacrificio de animales, cuyo cuerpo es completamente consumido por el fuego como ofrenda a las divinidades (a diferencia de otros sacrificios como el moirocausto,1​ en el que una parte de la víctima es quemada y otra parte consumida como alimento).

También en Wikipedia se reconoce el origen etimológico del holókauston desde la Septuagenaria judía, como ofrenda ígnea:

 

Aunque en la literatura hebrea vemos estas prácticas denominadas como holókauston y fuentes judías hablarían del ritual como Sangre de Sión, a este ritual ha pasado a denominársele libelo de sangre o calumnia de sangre, desdibujando su origen.

Estos rituales, actualmente catalogados como “conspiranoia antisemita“, han sido recogidos en la literatura a lo largo de milenios y civilizaciones, donde los judíos han sido acusados de realizar de forma habitual sacrificios humanos como parte de la celebración de la Pascua Judía. Históricamente, estas acusaciones alegaban que la sangre de niños cristianos era especialmente apreciada.

 

 

Recopilación de las referencias históricas que documentan sacrificios rituales judíos a través del secuestro, desangramiento y asesinato de niños cristianos. 

 

Khaled Al- Zaafrani, fundador del partido Justicia y Progreso habla en la TV egipcia Al-Hafez (12/05/13) sobre la práctica del sacrificio de niños (Sangre de Sión) que se celebra en secreto durante la Pascua Judía


 

El rabino Yaacov Josef, rabino y político israelí, miembro de la Knesset for Shas, explica en una conferencia los preceptos del Talmud que deben guiar a la comunidad judía. Yosef respalda el libro ‘Torat Hamelech’, que justifica el asesinato de no judíos.

Durante la conferencia, el poeta judío Elia Cohen grita desde el el público que incluso en la Halacha (ley judía) existen ciertos límites. Los presentes en la conferencia declaran que la Torá estaría recogiendo como un acto lícito el asesinato de los no-judios:

Hay momentos en los que querremos hacer daño a inocentes desde el principio. Y su presencia y su matanza son realmente beneficiosas y útiles para nosotros. Por ejemplo, dañar a los infantes de la familia del rey malvado, que actualmente son inocentes; su matanza nos ayuda a dañar y doler al rey para que deje de luchar contra nosotrosExtracto del libro “Torat Hamelech”.



 

Una mujer judía declara en el show de Oprah Winfrey (1989) que algunas familias judías (como la suya) practican rituales de sangre con infantes. Comenta que esta práctica secreta se lleva realizando durante generaciones y algunos de sus preceptos estarían recogidos en adoración a Lilith, primera figura femenina creada por el Dios hebreo que encarnaría los valores del libertinaje y la liberación total femenina, a través del asesinato de infantes.

La práctica de la circuncisión de infantes, muy arraigada en la cultura hebrea, bebería de las enseñanzas del Talmud relacionadas con Lilith, ya que esta tendría la diabólica misión de quitar la vida a aquellos niños a los que no se les hubiera practicado.

La mujer judía declara que los asesinatos rituales judíos se hacen el fin de conseguir mayor poder.


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Rituales religiosos documentados desde el siglo I A.C

En general, la descripción del proceso de  sacrificio ritual judío es similar al siguiente:

Un niño no judío, normalmente un muchacho que todavía no ha alcanzado la pubertad, es secuestrado o a veces comprado y ocultado en la casa de un miembro prominente de la comunidad judía, una sinagoga, un sótano, etc. donde se le pueda mantener escondido hasta el momento de su sacrificio. Los preparativos suelen incluir una reunión de miembros de la comunidad judía y la construcción o selección de los instrumentos de tortura y ejecución. En el momento del sacrificio, habitualmente de noche, la multitud se reúne en el lugar de la ejecución (en algunos relatos la sinagoga misma) y se organiza una farsa en la que se enjuicia al niño. El niño será presentado ante el tribunal, en ocasiones desnudo y atado. Durante este “juicio”, además de insultos y burlas, se le someterá a torturas, tales como cortes, mutilaciones (incluyendo la circuncisión), pinchazos con agujas, golpes, estrangulación y latigazos. Finalmente es condenado a muerte. Al final, la víctima medio muerta será coronada con espinos y atada o clavada a una cruz de madera. La cruz será elevada para que la sangre que cae de las heridas, particularmente las de las manos, pies y genitales, sea recogida en contenedores adecuados. Por último, el niño será asesinado con un golpe de lanza, espada o puñal en el corazón. El cuerpo sin vida será bajado de la cruz y enterrado en un sitio oculto. En algunos casos se relata que el cuerpo servirá para rituales de magia negra.

Esta historia, con sus variantes, se puede encontrar en todas las historias de asesinatos rituales realizados por judíos. Además de la tortura y sufrimiento necesario de la víctima, se recoge la práctica de beber la sangre de las víctima o de triturar partes de su cuerpo para hacer Matzot  y comerlo, lo que otorgaría a los participantes del ritual éxtasis, juventud y poder.

Plaza de la Sinagoga Zaragoza, 1250.
Dibujo incorporado a uno de los libelos que divulgaron a finales del siglo XIX y principios del XX. Asesinato del infantico Dominguito de Val por los judíos de la Zaragoza de mediados del siglo XIII. La escena recogería el momento en que uno de los judíos recoge en una copa la sangre del infantico para beberla luego durante la Pascua de Sangre. Según la creencia, este caso sería un ejemplo de los rituales secuestros de niños cristianos realizados para luego asesinarlos y beber su sangre y celebrar de esta enfermiza forma la liberación del pueblo judío de la esclavitud a la que fue sometido durante su estancia en el antiguo Egipto.
A la derecha del dibujo, representación del ficticio rabino que, además de protagonizar el rapto del infante, habría sido quien le clavó a un muro interior de la Sinagoga mayor, inmediata al callizo del Talmud, como delata el martillo que aún lleva en su mano derecha. Mientras tanto y a la izquierda, otros judíos parecen regodearse con el hecho, y uno de ellos porta una lanza que luego clavaría en el costado del niño.

 

 

Sacrificio ritual judío: literatura a los largo de los tiempos

Desde la antigüedad clásica hasta nuestros días, son innumerables los casos de infanticidios con ritual de sangre y juicios a judíos por haberlos cometido. Estos son los casos documentados de niños asesinados con indicios de habérseles practicado el  ritual judio de sangre:

1160 y 1179: tres niños en diversos sitios. | 1181: Londres: Robert, niño. | 1220: Alsacia: Enrique, niño. | 1235: Navidad, Munich: 5 niños hermanos, hijos de un molinero. |  1247: Vaucluse: niña de 2 años. |  1267: Pforzheim: Margarita, siete años. |  1279: Fiesta del Yom Kippur: Northampton, un niño.|  1303: Turingia: Conrad, niño.|  1429: Pentecostés, Württemberg: Ludwig van Bruck, niño.|  1442: Lienz: Úrsula Pöck, cuatro años.|  1468: España: niño de Sepúlveda. |  1480: Portobuffole: Sebastián Novello, siete años.|  1480 Treviso: Lorencito de Treviso (tuvo un culto local, desparecido tan espontáneamente como nació).|  1486: Regensburg: seis niños son acuchillados y al parecer uno de ellos crucificado.|  1529: Día de la Ascensión, Bösing: niño de nueve años.|  1540: Sappenfeld: Michael Piesenharter, cuatro años y medio.| 1592: Vilna: Simon Kierelis, siete años.| 1595: Gostyn: varios niños.| 1598: Woznik: Alberto Pietrzynin, cuatro años| 1650:Bohemia: Matthias Tillich| 1665: Mayo, Viena: una mujer desconocida aparece muerta y crucificada y coronada de espinas.| 1744: Agosto, Montiggl: Fran Locherer, ocho años| 1747: Marzo, Zaslav (Rusia): hombre desconocido, 33 años| 1791: Fiesta de Purim, Siebenbürgen: Andrés Takáls, trece años| 1803: Nuremberg: un niño de 2 años| 1805 a 1823: Welish, Trofim Nikitin, 12 años; dos niñas adolescentes; Ivanov, 3 años y medio| 1824: Beirut, Fatchallah-Sayegh: niña| 1826: Varsovia: niño de 5 años| 1827: Antioquía: dos niños| 1829: Hamath (Asia Menor) : una joven turca cristiana|  1831: San Petersburgo: una niña| 1834: Trípoli: un anciano| 1840: Fiesta de Purim, Damasco: los sacerdotes Thomas e Ibrahim Amara| 1840: Rodas: niño de 12 años, comprobado el crimen ritual| 1875: Fiesta de Yom Kippur, Zboró (Hungría): asesinato ritual niño de 16 años.| 1877: Junio, Szalacs (Hungría): Therese y Emerich Szabó 6 y 9 años respectivamente.|  1879: Octubre, Hungría, Lidi Sipos, 15 años.|  1880: Alejandría: un niño.| 1881: Alejandría: un niño cantor y acolito.| 1882: Tisza-Eszlár (Hungría): Esther Solymosi, 14 años, niña judía de familia convertida al catolicismo.| 1882: Constantinopla: dos niños.| 1884: Enero, Skurz, Prussia: Onofre Cybulla, 14 años.| 1885: Egipto: cristiano copto, circuncidado, crucificado, alanceado con desgarro enorme (hay fotografías).| 1890: Damasco: Henry Abdelnour, niño.|  1891: Corfú: María Dessyla, 8 años.| 1891: Día de San Pedro y San Pablo, Xanten: Johann Hegmann, niño.| 1891: Junio, Pasha: Griechen Stephanos, niña de 8 años.| 1892: Port Said: Helene Vasilios, cuatro años.| 1895: Fiesta de Yom Kipur, Hungría: Juliska Balars, 5 años.|  1898: Julio, Bohemia: Maria Klima, 23 años.| 1899: Bohemia: Agnes Hruza, 19 años.| 1900: Konitz: Ernesto Winter, 18 años.| 1910: Diciembre, Stettin: Helenne Brix (grandes evidencias de asesinato ritual. Partículas de hostias se hallaron en su interior).| 1911: Marzo, Kiev: Andrei Yustinschy 13 años (las fotos no dejan lugar a dudas, las he visto; pero ni las pongo, por no contribuir a mas horror.  Además de los derechos, claro)| 1911: Fiesta de Yom Kippur: Schönlanke, Olga Hagel.| 1912: Pentecostés: Stanislaus Musial, 6 años.| 1913: Lobsens: Agnes Kador, 6 años.| 1913: Julio: Elma Kelchner, 12 años, con claras evidencias de asesinato ritual.

 

Antigüedad clásica

Las primeras referencias sobre sacrificio ritual judío serían recogidas en el siglo I a. C. por Posidonio y Molón de Rodas. Aunque las primeras prácticas detalladas de libelo de sangre judío las ofrece el autor griego Apión (siglo I. d. C.) explicando cómo los judíos sacrificaban en su templo a víctimas griegas.  Flavio Josefo en su obra Contra Apión. Cada año, aseguraba Apión, los judíos martirizaban a un griego y se lo comían, mientras juraban odio eterno a los de su etnia.

Afirmaciones similares fueron recogidas por Sócrates de Constantinopla que relataría como unos judíos, que estaban divirtiéndose y bebiendo alcohol, ataron a un niño cristiano a una cruz para burlarse de la muerte de Cristo y que lo azotaron hasta matarlo.

España (1250 – 1491)

Las primeras alusiones a la tradición del ritual de sangre judío, en España, las podemos encontrar en las Siete Partidas,  cuerpo normativo redactado en Castilla durante el reinado de Alfonso X (1221-1284 ), que recogen párrafos como este:

Et porque oyemos decir que en algunos lugares los judíos ficieron et facen el día del Viernes Santo remembranza de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo en manera de escarnio, furtando los niños et poniéndolos en la cruz, o faciendo imágenes de cera et crucificándolas cuando los niños non pueden haber, mandamos que, si fama fuere daquí adelante que en algún lugar de nuestro señorío tal cosa sea fecha, si se pudiere averiguar, que todos aquellos que se acercaren en aquel fecho, que sean presos et recabdados et aduchos ante el rey; et después que el sopiera la verdad, débelos matar muy haviltadamente, quantos quier que sean.
Alfonso X el SabioPartidas, VII, XXIV, ley 2

 

Años más tarde, en el libro Fortalitium Fidei publicado en 1449 por el fraile converso Alonso de Espina, confesor de Enrique IV y rector de la Universidad de Salamanca, el autor realiza un fuerte alegato contra judíos mostrando una larga lista de crímenes atribuidos a los hijos de Sión.  El libro III de su Fortalitium Fidei, así titulado por la imagen de fortaleza cristiana ante los judíos, es uno de los alegatos más radicales de cuantos se escribieron contra los judíos. Con acusaciones que venían desde los primeros tiempos, como la teofagia y el asesinato de niños, el predicador abunda en la idea de la ceguera y la perfidia del pueblo judío que no ha sabido interpretar el sentido alegórico de la Biblia. Entre estos crímenes destacan varios relatos de desangramientos y crucifixiones infantiles, todos ellos dados por ciertos, y sostiene, además, que se han cometido otros crímenes semejantes nobis occulte.

Uno de los casos recogido en Fortalitium Fidei fue el de  Dominguito del Val (1243-1250), primer protagonista de libelo de sangre de la historia de España. Según la tradición,  un monaguillo de La catedral de Zaragoza, desapareció el 31 de agosto de 1250 y su cadáver fue encontrado mutilado a orillas del río Ebro. El obispo de la Catedral afirmó que el niño había sido atraído engañado por el judío Albayuceto y llevado a la aljama local, donde había sido víctima de un asesinato ritual por los judíos, que trataron de repetir la Pasión de Cristo y lo crucificaron en una pared con tres clavos y le abrieron el costado. Después lo habrían decapitado, le cortaron los pies y enterraron el cadáver.

Al margen del contenido de Fortalium Fidei, otros episodios semejantes que se habían producido en España tuvieron como acusados a judíos. La crucifixión del niño de Sepúlveda, en 1468, se saldó no solo con la ejecución de dieciséis judíos hallados culpables del crimen y el asalto popular a la aljama de Sepúlveda, que se cobró varias víctimas más.​

Finalmente, el martirio del Santo Niño de la Guardia, presunto asesinato ritual de un niño a finales de la década de 1480 en la localidad española de La Guardia (Toledo), siendo acusados por este motivo varios judíos y judeoconversos. Transmite esta información el cronista Diego de Colmenares en su Historia de Segovia, publicada en 1637:

 

Celebrábase tranquilamente por los cristianos la Navidad de 1468 cuando vino a turbar su quietud la irritante nueva de que los judíos de la Aljama de Sepúlveda, aconsejados por su rabino, Salomón Picho, habíanse apoderado de un niño cristiano, y llevándole a un muy secreto lugar, cometido en él todo linaje de injurias y violencias. Al fin, poniéndole en una cruz, habíanle dado muerte, a semejanza de la que al Salvador impusieron sus antepasados.
Divulgado en tal forma el hecho, llegó luego a conocimiento del Obispo de Segovia, Don Juan Arias Dávila, judeoconverso, hijo del Contador Mayor de Enrique IV. Fiel a la política de los neófitos, apretó don Juan en el castigo de tal manera que, conducidos a Segovia los acusados, fueron hasta dieciséis entregados a ls llamas, y puestos los restantes en la horca, después de ser arrastrados.

No satisfizo, sin embargo, tan duro castigo a los moradores de Sepúlveda. Así, tomando las armas, al saber que el obispado se contentaba con tan poco, dieron de rebato sobre la judería, inmolando en sus propias casas a la mayor parte de sus moradores. Salváronse algunos en la fuga; pero al buscar asilo en las cercanas villas y aldeas, llevaban delante de sí la fama de su crimen, que despertaba en todas partes análogas sospechas y acusaciones.

 

Otros autores medievales españoles destacados que hablaron sobre rituales de sangre:

  • Selemoh-Ha Leví, o Pablo García de Santa María, conocido como “El Burgense” (Burgos, hacia 1350-1435),
  • Vicente Ferrer, fraile dominico valenciano, taumaturgo, predicador y filósofo (Valencia, 1350–1419). Su trabajo se vio facilitado por su conocimiento intenso del hebreo, las tradiciones y las Escrituras.
  • Ferrán Martínez. Arcediano de Écija en el siglo XIV, vivió en Sevilla, donde era muy respetado entre los cristianos por su piedad y la filantropía, y muy temido por los judíos, a quienes en sus sermones atribuye todo tipo de vicios.  Sus predicaciones fueron el desencadenante del levantamiento antijudío más grave: se inició el 6 de junio de 1391 en Sevilla
  • Juan de Agüero o de Trasmiera en Coplas del perro de Alba (1515)

 

 

Inglaterra (1132-1255)

El 20 de marzo de 1144, Sábado Santo, la comunidad judía de Norwich fue acusada de asesinato ritual después de que ese día se encontrara el cadáver del niño Guillermo de Norwich (1132-1144con diversas heridas de puñal. Posterior es el caso semejante del santo niño Hugo de Lincoln (1255).

Hugh de Lincoln  desapareció en Lincoln el 31 de julio de 1255. El 29 de agosto se descubrió su cuerpo cubierto de suciedad en un pozo perteneciente a un judío llamado Koppin que confesó que el niño había sido crucificado por los judíos que se habían reunido en Lincoln para ese propósito. Se mencionó que el cadáver del niño, una vez bajado de la cruz, fue utilizado para la realización de un ritual de adivinación por medio de la interpretación de sus entrañas.

Por hechos y acusaciones similares, la delegación judía que participaba en la coronación de Ricardo Corazón de León fue atacada por la multitud. El 6 de febrero de 1190 hubo un pogromo en Norwich y todos los judíos de esta villa fueron matados en sus casas, a excepción de unos pocos que se refugiaron en el castillo. En 1290, los judíos fueron expulsados de Inglaterra y no se les permitió regresar hasta 1655.

 

Francia (1179-1883)

El segundo caso en la Europa del medievo se dio en Francia, localizándose en la Pascua de 1179 en París, donde un niño de doce años, canonizado como san Richard de Pontoise o de París, habría sido secuestrado en su casa por los judíos y conducido a una cueva. Interrogado entre blasfemias y amenazas por el jefe de la sinagoga, el niño hizo profesión de fe cristiana por lo que fue desnudado, flagelado y crucificado, haciéndole padecer iguales torturas a las sufridas por Cristo.

El 20 de diciembre de 2005, en una discusión con un analista político iraní emitida por la cadena de televisión iraní Jaam-e Jam 2, el autor del libro The History of the jews (‘la historia de los judíos’) que trabaja para el Tehran Times, Dr. Hasan Hanizadeh, afirma:

Desafortunadamente, Occidente ha olvidado dos incidentes horribles realizados por los judíos en la Europa del siglo XIX ―en París y Londres, para ser más concretos―. En 1883, unos 150 niños franceses fueron asesinados de formas horribles en los suburbios de París, justo antes de la festividad de la Pascua judía. Investigaciones posteriores mostraron que los judíos los habían asesinado y tomado su sangre… Un incidente similar ocurrió en Londres, cuando muchos niños ingleses fueron asesinados por rabinos judíos.
Dr. Hasan Hanizadeh, historiador iraní

Bélgica (hacia 1250)

Un antiguo libelo de sangre aparece en Bonum universale de Apibus ii. 29, § 23, de Tomás de Cantimpré escribió: «Es casi seguro que los judíos de todas las provincias deciden anualmente a suertes qué congregación o ciudad debe enviar sangre cristiana a las otras congregaciones».

Un judío muy erudito nos informa que uno que tenía la fama de profeta, hacia el final de su vida, hizo la siguiente predicción: «Ten por seguro que el alivio de esta dolencia secreta a la que estás expuesto sólo puede obtenerse con sangre cristiana [solo sanguine Christiano]». Esta sugerencia fue seguida por los siempre ciegos e impíos judíos, que han instituido la costumbre de derramar sangre cristiana en cada provincia, para que puedan recuperarse de su enfermedad.

 

Alemania (1267)

En Pforzheim, Baden, el cuerpo de una niña de siete años fue encontrado en el río por unos pescadores. Se tuvo sospechas de los judíos Se efectuó una investigación judicial. El que judíos fueron ajusticiados como consecuencia de la acusación parece claro por la forma en que relatan la historia el Memorbuch de Núremberg y los poemas de la sinagoga que se refieren al hecho.

 

Suiza (1294)

En su Crónica de1423, Konrad Justinger afirma que en Berna en 1294 los judíos habían torturado y asesinado a un niño llamado Rudolph.

 

Austria (1462)

En Rinn, cerca de Innsbruck, un niño llamado Andreas Oxner (también conocido como Anderl von Rinn) se dijo que había sido comprado y luego asesinado cruelmente por mercaderes judíos en un bosque cercano a la ciudad. La sangre habría sido cuidadosamente recogida en jarras.

 

Italia (1475)

En la Pascua judía de 1475 (domingo 21 de marzo) se encontró en Trento el cadáver mutilado de Simón, un bebé de dos años. El obispo Hinderbach de Trento mandó encarcelar a varios judíos, y bajo tortura les hizo confesar que habían torturado, crucificado cabeza abajo, y desangrado al bebé, y utilizado su sangre para preparar sus panes de Pascua

El papa Sixto IV envió un legado que investigara el caso. Este se mostró reticente a aceptar la culpabilidad de los judíos, pero hubo de huir ante la ira del pueblo, que fue alentada por Hinderbach. Los judíos fueron declarados culpables y quemados vivos públicamente en la plaza de Trento.

En 1588 (113 años después), el papa Sixto V (1521-1590) reunió una comisión de seis cardenales, y repitió el juicio. Este tribunal también encontró culpables a los judíos.

Medio Oriente (1810- 1826- 1840)

El 17 de febrero de 1840, un muchacho de una familia griega ortodoxa de Rodas salió a caminar y no regresó. Al día siguiente, su madre informó de su desaparición a las autoridades otomanas. La población griega cristiana de Rodas no tenía dudas de que el muchacho había sido asesinado por los judíos con fines rituales. Un testigo declaró que «se creía firmemente que el muchacho en cuestión estaba destinado a ser sacrificado por los judíos. Toda la isla estaba agitada de un extremo al otro». La certeza de los vecinos cristianos impresionó a las autoridades locales, quienes comenzaron a registrar el barrio judío, nuevamente, en vano.

Antes de 1840, se presentaron casos de libelos de sangre en Alepo en 1810 y en Antioquía de Orontes en 1826.

 

Torat Hamelech (La Torá del Rey)

En 2009, los rabinos Yitzhak Shapira y Yosef Elitzur, que encabezan la Yeshiva “Od Yosef Chai”, escribieron un libro que permite la matanza de no judíos. Este libro se llama Torat HaMelej (La Torá del Rey) y es un manual sobre cómo la ley judía puede justificar el odio y la violencia. 

Hay momentos en los que querremos hacer daño a inocentes desde el principio. Y su presencia y su matanza son realmente beneficiosas y útiles para nosotros. Por ejemplo, dañar a los infantes de la familia del rey malvado, que actualmente son inocentes; su matanza nos ayuda a dañar y doler al rey para que deje de luchar contra nosotros. – Extracto del libro “Torat Hamelech”.

Este escandaloso libro recibió el respaldo rabínico oficial de prominentes rabinos ortodoxos en Israel, incluido el rabino Dov Lior, quien es empleado por el Estado como rabino de Kiryat Arba.

La publicación del libro en 2009 provocó una gran protesta pública, que también vio a los dos rabinos más respetados de Israel, el rabino sefardí Ovadia Yosef y el líder de la comunidad ultraortodoxa asquenazí no jasídica, el rabino Shalom Yosef Elyashiv, manifestarse en oposición pública a la publicación de Torat Hamelech .

El fiscal general Yehuda Weinstein dijo que la investigación se cerró porque no hay pruebas suficientes de que el libro se haya publicado con la intención de incitar al racismo.

En los círculos kahanistas se estaría respaldando el contenido informado del libro, Torat HaMelech, que aboga por el asesinato de no judíos.

 

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