La sostenibilidad de cada sistema de pensiones

La mayoría de países tienen un sistema de pensiones poco sostenible. Solo unos pocos han logrado ese objetivo, a menudo con un sistema mixto público-privado.

Si hay un debate que va a marcar el contexto político de las próximas décadas ese es el de las pensiones. Entre 2015 y 2050, el número de personas con más de 60 años pasará de 900 millones a 2000 millones en todo el mundo, lo que va a provocar que que la creciente carga de las pensiones públicas sea soportada por un número cada vez menor de trabajadores. Ante tal panorama, algunos Gobiernos han empezado a replantear su sistema de pensiones para evitar que el modelo quiebre en un futuro no muy lejano.

Sin embargo, medidas como aumentar la edad de jubilación mínima o recortar las retribuciones se han encontrado con un gran rechazo social; medidas que, además, son paliativas y no atajan el problema de raíz. En este contexto, el Melbourne Mercer Global Pension Index publica un estudio que compara los sistemas de 34 países del mundo y los puntúa en función de su adecuación —nivel de beneficios— y sostenibilidad.

Según este análisis, los países europeos son los que mayores beneficios otorgan a sus pensionistas —retribuciones que incluyen a personas jubiladas, viudas e incapacitadas—, pero la sostenibilidad de sus esquemas es muy dispar. Por un lado, Italia, Austria y España muestran claros síntomas de agotamiento y el colapso de sus sistemas ya es una probabilidad clara. Por el contrario, Dinamarca y Países Bajos han conseguido encontrar un gran equilibrio entre adecuación y sostenibilidad. Estos países, al igual que otros Estados bien posicionados en el Melbourne Mercer Global Pension Index, como Finlandia o Australia, apuestan por modelos mixtos en los que las pensiones públicas son complementadas mediante planes de ahorro individual. Para evitar aumentar la presión sobre los bolsillos de los trabajadores, estos sistemas suelen requerir aportaciones de los empleadores.

Pero estos casos son en realidad excepciones. La mayoría de países aún no ha conseguido adaptarse al inexorable envejecimiento de su población y sus pensionistas están llamados a ver reducido su nivel adquisitivo. Junto con la insostenibilidad de los sistemas, otras regiones como América Latina o Asia siguen luchando contra el bajo nivel de ingresos de sus pensiones, que apenas aseguran una vida digna a sus jubilados.

Este artículo fue publicado originalmente enhttps://elordenmundial.com/.Lea el original.