Un análisis estadístico realizado en Dinamarca ha detectado variaciones inesperadas en algunos diagnósticos registrados después de la vacunación contra la COVID-19. Los autores advierten de que estos indicios no prueban una relación directa, pero subrayan la necesidad de profundizar en su estudio para reforzar la vigilancia sanitaria.
Un reciente estudio elaborado por un grupo de investigadores daneses ha reactivado el debate sobre la vigilancia de los posibles efectos adversos asociados a las vacunas contra la COVID-19. El trabajo, basado en los extensos registros sanitarios nacionales de Dinamarca, utiliza una técnica estadística conocida como análisis de “observado frente a esperado”, cuyo fin es detectar si ciertos diagnósticos médicos aparecen con una frecuencia mayor de lo que cabría anticipar en circunstancias normales. Los autores recalcan que este tipo de señales no demuestran causalidad, pero sí sirven como punto de partida para investigaciones más profundas.
El método empleado compara el número real de diagnósticos registrados tras la vacunación con los que, según los datos históricos y los patrones habituales de enfermedad en la población, deberían haberse producido sin intervención alguna. Gracias a la calidad y la estructura de los registros daneses, los investigadores pudieron revisar más de dos mil categorías diagnósticas, desde eventos inflamatorios hasta trastornos neurológicos o hematológicos. El objetivo era amplio: identificar cualquier patrón inesperado que pudiera requerir una evaluación más detallada.
Según el resumen del estudio, algunos diagnósticos superaron los umbrales previstos y fueron catalogados como “señales de seguridad”. Los propios autores subrayan que, en los sistemas de cribado utilizados en farmacovigilancia, este tipo de señales pueden deberse a múltiples factores: variaciones en la asistencia sanitaria durante la pandemia, cambios en la forma de diagnosticar ciertas patologías o incluso simples fluctuaciones estadísticas. Por ello insisten en que la gran mayoría de estos indicios, una vez analizados con métodos causales más estrictos, suelen descartarse.
El informe también reconoce diversas limitaciones, entre ellas la dificultad de controlar factores como infecciones previas, comorbilidades o el comportamiento individual de la población durante los periodos analizados. Los investigadores recuerdan que su trabajo no evalúa los beneficios de la vacunación ni establece relaciones de causa-efecto; su propósito es estrictamente técnico: reforzar los sistemas de vigilancia para mejorar la detección de patrones inusuales en contextos de vacunación masiva.
En sus conclusiones, el equipo danés afirma que los resultados deben interpretarse como un primer paso. Cualquier señal detectada —insisten— requiere estudios específicos diseñados para evaluar causalidad, con cohortes ajustadas, metodologías más rigurosas y análisis independientes que aporten claridad clínica. En última instancia, el estudio se presenta como una herramienta de monitorización y alerta temprana, coherente con la práctica habitual de la farmacovigilancia internacional.
Fuente
Jensen CB, Hansen KT, Bech BH, Hansen SN, Nielsen H, Rask CU, Fink P, Dantoft TM, Jørgensen T, Labrecque JA, Thysen SM, Rytter D. Post-acute non-specific symptoms following COVID-19 vaccination: a Danish population-based study. Int J Epidemiol. 2025 Aug 18;54(5):dyaf173. doi: 10.1093/ije/dyaf173. PMID: 41070980.
