El SARS-CoV-2 aprende a esquivar al sistema inmunitario

Durante la pandemia se repitió una idea hasta la saciedad: el virus cambia. Pero lo que rara vez se explicó con claridad es cómo cambia, por qué algunas variantes logran imponerse a otras y, sobre todo, de qué manera consiguen esquivar al sistema inmunitario humano.

En los últimos años, varios equipos científicos han elaborado lo que se conoce como mapas de unión de anticuerpos al SARS-CoV-2. Lejos de ser una curiosidad técnica, estos mapas permiten ver con bastante precisión qué mutaciones del virus le permiten escapar del reconocimiento de los anticuerpos, incluso en personas vacunadas o previamente infectadas.

El SARS-CoV-2 utiliza la proteína Spike como llave para entrar en las células. Es también el principal objetivo del sistema inmunitario: la mayoría de los anticuerpos generados por infección o vacunación intentan unirse a esa proteína para bloquear el virus. El problema es que no toda la Spike es igual. Hay zonas más “visibles” para el sistema inmune y otras más ocultas. Los mapas de unión muestran exactamente qué partes de la Spike son reconocidas por los anticuerpos y qué ocurre cuando esas zonas cambian.

Los mapas de unión de anticuerpos se construyen analizando miles de mutaciones posibles en el virus y observando cuáles reducen o eliminan la capacidad de los anticuerpos para unirse a él. El resultado es contundente: algunas mutaciones, incluso cambios mínimos en uno o dos aminoácidos, bastan para que determinados anticuerpos dejen de reconocer al virus.

Esto explica por qué ciertas variantes, como Beta primero u Ómicron después, mostraron una capacidad tan elevada para reinfectar personas o reducir la eficacia de anticuerpos terapéuticos. No es que el sistema inmunitario “falle”, sino que el virus cambia justo donde más le conviene.

Los estudios de mapeo de unión y de escape mutacional del SARS-CoV-2 indican que una parte significativa de las mutaciones seleccionadas en variantes emergentes se localizan en epítopos inmunodominantes de la proteína Spike, especialmente en el dominio de unión al receptor (RBD). Dado que las vacunas actuales inducen una respuesta humoral dirigida mayoritariamente contra la conformación original de dicha proteína, la acumulación de sustituciones aminoacídicas en estos epítopos puede disminuir la afinidad de unión de los anticuerpos neutralizantes, reduciendo su capacidad de bloqueo viral. Desde un punto de vista inmunológico, esto sugiere un fenómeno de escape antigénico impulsado por presión selectiva, que podría traducirse en una eficacia vacunal decreciente frente a variantes con perfiles mutacionales divergente.

Al estar diseñadas las vacunas covid a partir de una secuencia viral concreta, estas inducen una respuesta humoral relativamente focalizada, lo que hace que cambios estructurales acumulados en dichas regiones reduzcan progresivamente la afinidad y capacidad neutralizante de los anticuerpos inducidos. En comparación, la inmunidad adquirida tras infección natural suele generar respuestas más policlonales y heterogéneas, potencialmente menos sensibles al escape mutacional puntual. Desde un punto de vista inmunológico, estos hallazgos apuntan a un fenómeno de escape antigénico impulsado por presión selectiva, que no invalida la protección frente a enfermedad grave, pero sí cuestiona la durabilidad y amplitud de la eficacia vacunal frente a la infección y la transmisión en un contexto de evolución viral continua.

Uno de los mensajes más importantes que dejan estos mapas es que el virus no muta de forma completamente aleatoria. Muchas mutaciones posibles nunca prosperan porque debilitan al propio virus. Pero algunas siguen permitiendo la entrada en la célula y al mismo tiempo dificultan el reconocimiento inmunitario. Esas mutaciones son las que tienden a acumularse en las variantes que acaban dominando. En otras palabras: sobreviven las mutaciones que ayudan al virus a pasar desapercibido.

Los mapas también desmontan la idea de que una única mutación “derrota” al sistema inmune. En la mayoría de los casos no es así. El sistema inmunitario humano genera una respuesta policlonal, con muchos anticuerpos distintos atacando diferentes zonas del virus. Sin embargo, cuando se acumulan varias mutaciones en puntos estratégicos, el efecto combinado puede ser suficiente para reducir notablemente la neutralización. Eso es exactamente lo que se observa en algunas variantes altamente mutadas.

Los mapas de unión de anticuerpos ponen cifras y datos a algo que durante mucho tiempo se explicó de forma vaga. Muestran que la presión inmunitaria —natural o inducida— influye en la evolución del virus, y que las variantes que mejor se adaptan son, precisamente, las que logran evadir mejor esa presión.

Referencias

Starr TN, Greaney AJ, Dingens AS, Bloom JD. Complete map of SARS-CoV-2 RBD mutations that escape the monoclonal antibody LY-CoV555 and its cocktail with LY-CoV016. Cell Rep Med. 2021 Apr 20;2(4):100255. doi: 10.1016/j.xcrm.2021.100255. Epub 2021 Apr 5. PMID: 33842902; PMCID: PMC8020059.