El declive silencioso de la credibilidad mediática en España

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El último informe del Reuters Institute refleja que el consumo de noticias sigue creciendo en el entorno digital, pero la confianza en los medios continúa erosionándose en un contexto marcado por la polarización política, la presión institucional y el dominio de las grandes plataformas.

El informe sitúa el uso de plataformas digitales como eje central del consumo informativo. WhatsApp y Facebook encabezan el acceso a noticias, ambos con un 24% de uso para informarse, seguidos de YouTube con un 19%. La intermediación tecnológica ya no es un complemento, sino el canal dominante. El acceso directo a medios queda diluido en un flujo constante de contenido compartido, fragmentado y muchas veces descontextualizado.

En paralelo, los hábitos siguen desplazándose hacia lo móvil. El 75% de los usuarios consume noticias a través del movil, consolidando una forma de consumo rápida, intermitente y condicionada por algoritmos. El modelo tradicional —lectura pausada, fidelidad a cabeceras— pierde terreno frente a un consumo impulsivo, donde la jerarquía informativa se diluye.

Pero el dato más significativo no está en el consumo, sino en la confianza. El informe señala que el clima de polarización política y las críticas constantes del Gobierno hacia determinados medios están contribuyendo a una caída sostenida de la credibilidad. Existe una percepción de interferencia política.

El contexto ayuda a entenderlo. España ha vivido en los últimos años un aumento de la tensión institucional en torno a la información. El propio informe recoge cómo tanto el Gobierno como la oposición utilizan la acusación de “desinformación” como herramienta política. A ello se suma un paquete de medidas controvertidas: subvenciones públicas a medios por valor de 124,5 millones de euros y la propuesta de un registro obligatorio de medios que exigiría transparencia sobre propiedad e ingresos.

Sobre el papel, estas iniciativas buscan fortalecer el sector y mejorar la transparencia. En la práctica, abren un debate sobre hasta qué punto la dependencia financiera del Estado puede condicionar la independencia editorial. El informe recoge las advertencias de críticos que ven en estas medidas un posible instrumento de presión sobre medios incómodos.

A esta tensión se suma la transformación económica del sector. Aunque la inversión publicitaria creció un 3,8% en 2024 hasta los 13.080 millones de euros, el modelo sigue bajo presión por el dominio de las grandes plataformas digitales. Google, Meta o TikTok capturan gran parte del mercado, mientras los medios tradicionales buscan sostener su viabilidad.

El resultado es un ecosistema donde conviven más información que nunca y menos certezas que antes. El ciudadano accede a noticias constantemente, pero lo hace en un entorno saturado, fragmentado y atravesado por intereses políticos, económicos y tecnológicos.

Fuente:

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