La organización ACOM ha ganado visibilidad en España en los últimos años a través de su actividad jurídica, su relación con determinados actores políticos y su presencia en el debate público sobre Israel. Algunas fuentes la consideran un actor legítimo de defensa política mientras otras la señalan como un instrumento de presión estructural.
En el centro de esa controversia se sitúa Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM), una organización que se define como independiente y dedicada a combatir el antisemitismo y a fortalecer las relaciones entre España e Israel. Su estrategia más visible ha sido la vía judicial, consistente en impugnaciones contra acuerdos institucionales y recursos contra decisiones de administraciones públicas.
Litigios estratégicos y expansión institucional
Uno de los ejes de actuación de ACOM ha sido el uso sistemático de los tribunales. Diversas resoluciones judiciales han anulado acuerdos municipales y universitarios que promovían boicots a Israel, al considerar que vulneraban principios como la neutralidad institucional o la no discriminación.

Este enfoque jurídico ha sido interpretado de dos formas distintas. Por un lado, como una defensa legítima del orden constitucional. Por otro, como una estrategia de presión indirecta —lo que en el ámbito anglosajón se denomina lawfare— orientada a desincentivar determinadas posiciones políticas mediante el coste judicial.
Conexiones políticas: PP, Vox y el entorno institucional
El debate sobre ACOM no se limita al ámbito jurídico. Varias informaciones periodísticas han señalado su proximidad a sectores del Partido Popular y Vox, especialmente en lo relativo a la política exterior y la defensa de Israel.
En este contexto, el nombre de Isabel Díaz Ayuso aparece con frecuencia en el debate público, principalmente por la orientación de su gobierno en la Comunidad de Madrid hacia una relación estrecha con Israel en ámbitos económicos y tecnológicos. No existen pruebas documentales concluyentes de una vinculación orgánica con ACOM, pero sí una coincidencia en posicionamientos políticos que algunos analistas interpretan como alineamiento estratégico.

Un ejemplo significativo de sus conexiones políticas aparece en su propia web en 2018, cuando celebró la llegada de Pablo Casado a la presidencia del Partido Popular. El texto no se limitaba a una valoración genérica, sino que subrayaba su “afinidad con el Estado judío” y recordaba su participación previa en actos vinculados a la organización.
Algo similar ocurre con Vox. En una publicación de 2019, firmada en primera persona dentro del blog de la organización, ACOM defendía que el partido de Santiago Abascal no podía considerarse una formación antisemita. El texto iba un paso más allá al afirmar que existía conocimiento personal de algunos de sus dirigentes.
En esa misma línea, se han publicado referencias a viajes a Israel y encuentros con responsables del Gobierno de Benjamin Netanyahu en los que habrían participado dirigentes políticos españoles. Estas informaciones, difundidas por distintos medios, deben leerse con cautela: se apoyan en fuentes periodísticas y no siempre en documentación accesible en abierto que permita verificar cada detalle. Aun así, contribuyen a dibujar un entorno de relaciones que va más allá de la mera coincidencia ideológica.

Otro elemento relevante aparece en el papel atribuido a David Hatchwell. Algunas informaciones lo sitúan como un posible punto de conexión entre dirigentes de Vox y contactos políticos en Israel, especialmente en el contexto de viajes y relaciones institucionales. Como en otros casos, se trata de reconstrucciones periodísticas que no siempre cuentan con respaldo documental completo, pero que apuntan a la existencia de canales informales de interlocución.
En este contexto, algunas informaciones periodísticas han situado el foco en los viajes de dirigentes españoles a Israel, entre ellos el de Santiago Abascal, enmarcados en una estrategia de acercamiento político evidente. Más allá del hecho, que está documentado, ciertos artículos apuntan al posible papel de intermediarios en la organización de estos contactos. Entre los nombres que aparecen de forma recurrente está el de David Hatchwell, al que algunas fuentes atribuyen una función de enlace con entornos políticos israelíes. Sin embargo, conviene precisar que esa participación concreta —como organizador o facilitador directo de dichos viajes— no está respaldada por documentación pública concluyente accesible, que exige prudencia a la hora de afirmarla como un hecho plenamente acreditado. Es importante indicar que mucha de la información que lo relaciona procede de medios de izquierda.

Presencia mediática y batalla del relato
Otro de los frentes donde se sitúa la actividad de ACOM es el mediático. La organización participa activamente en el debate público mediante artículos, intervenciones y campañas de comunicación.
Algunas publicaciones han interpretado esta actividad como parte de una estrategia más amplia para influir en el relato sobre el conflicto en Oriente Medio en España. Otras, en cambio, la consideran una respuesta legítima frente a lo que perciben como sesgos informativos o desinformación.
Diversos medios han publicado informaciones sobre un posible acuerdo de branded content con OKDIARIO, que situarían en torno a 75.000 euros anuales en 2019. De confirmarse en sus términos, no se trataría de una práctica excepcional —la publicidad nativa forma parte del modelo económico de muchos medios—, pero sí abre una cuestión relevante sobre la frontera entre contenido informativo y contenido patrocinado. Sin embargo, no es posible localizar en abierto documentación o citas verificables que respalden esos importes, lo que obliga a tratar estas referencias con cautela.
Según el diario La Marea, que afirma haber tenido acceso al contrato, los abogados de OKDIARIO remitieron el 30 de septiembre de 2025 una solicitud de rectificación en la que reconocían la existencia del acuerdo —valorado en 75.000 euros para la publicación de contenido patrocinado por ACOM—, aunque rechazaban que dicho contenido pudiera calificarse como “propaganda sionista”.
Dirigentes y figuras clave
El rostro más visible de ACOM es su presidente, Ángel Mas, cuya trayectoria ha estado vinculada a la defensa de Israel en España y al activismo contra el movimiento BDS. Su perfil combina la acción jurídica con la presencia pública, lo que ha contribuido a situar a la organización en el centro del debate.
En torno a ACOM se ha configurado además una red de colaboradores, juristas y activistas que participan en campañas y litigios, reforzando su capacidad operativa pese a no tratarse de una estructura especialmente grande.
Otro nombre que aparece de forma recurrente en torno a ACOM es el de David Hatchwell, una figura con mayor proyección económica e institucional que el propio Ángel Mas y cuya presencia introduce un matiz distinto en el análisis.
Hatchwell es un empresario con trayectoria en el ámbito inmobiliario y turístico, además de vicepresidente de la Comunidad Judía de Madrid. Su perfil combina actividad empresarial, representación institucional y presencia en foros internacionales vinculados a Israel. Esa triple dimensión explica por qué su nombre aparece asociado a espacios de influencia más amplios que los de ACOM como organización.
En relación con ACOM, su papel no está definido de manera completamente transparente en documentación pública accesible. Sin embargo, diversos medios han realizado atribuciones relevantes. OKDIARIO lo ha señalado como cofundador de la organización, mientras que El Confidencial lo describe directamente como “fundador” y como una figura clave en su entorno. Estas afirmaciones, al no apoyarse en actas fundacionales abiertas o registros públicos detallados, deben entenderse como atribuciones periodísticas, no como hechos documentados de forma concluyente.
Más allá de su relación con ACOM, el interés en Hatchwell radica en su capacidad de conexión. Algunos análisis en prensa lo sitúan como un actor de enlace entre entornos empresariales, institucionales y políticos, especialmente en lo relativo a las relaciones entre España e Israel. En ese contexto, su nombre ha sido vinculado en informaciones periodísticas a espacios cercanos a Vox, en términos de afinidad o interlocución, aunque tampoco aquí existen pruebas públicas de una relación orgánica formal.
El sistema detrás: tecnología, vigilancia y contratación pública


En ese terreno aparece el grupo empresarial vinculado a David Hatchwell, a través de Excem y su división tecnológica. La compañía se presenta como proveedora de soluciones en ciberseguridad, inteligencia y protección de infraestructuras críticas. Pero más allá de la definición corporativa, lo relevante es que trabaja con administraciones públicas y cuerpos de seguridad en sistemas sensibles relacionados con el tratamiento de datos y comunicaciones.
Los registros oficiales de contratación permiten reconstruir parte de esa actividad. Excem ha sido adjudicataria de contratos con organismos como la Policía Nacional, el Ministerio de Defensa o administraciones autonómicas. Entre ellos figuran suministros tecnológicos para unidades especializadas —como herramientas de análisis de criptoactivos— y servicios asociados a sistemas de interceptación legal de comunicaciones.
Uno de los ejemplos más significativos es el del sistema de intervención de comunicaciones de la Ertzaintza. En la documentación pública del contrato, la empresa aparece como proveedor único, apoyándose en certificaciones de exclusividad de Verint Systems. Este detalle apunta a un papel que va más allá de la simple distribución: Excem actúa como integrador de tecnología desarrollada por terceros, conectando proveedores internacionales con estructuras operativas del Estado.
Esa relación no es puntual. La propia compañía reconoce alianzas con firmas como Cognyte —escisión de la división de inteligencia de Verint—, lo que sitúa a Excem dentro de una red global especializada en monitorización, análisis de datos y sistemas de vigilancia.
En ese contexto surge de forma recurrente la referencia a Pegasus, el software de espionaje desarrollado por NSO Group. Diversas investigaciones periodísticas han señalado a Excem como posible intermediaria en la distribución de este tipo de herramientas en mercados occidentales. Sin embargo, aquí conviene ser precisos: a diferencia de los contratos públicos documentados, no existe evidencia directa en registros oficiales que confirme esa intermediación concreta en España.
La distinción no es menor. Por un lado, sí hay base documental sólida para afirmar que la empresa opera en el ámbito de la vigilancia tecnológica y mantiene relaciones contractuales con instituciones clave, además de colaborar con proveedores internacionales del sector. Por otro, la conexión específica con Pegasus se apoya en investigaciones externas que nos limitamos a comentar y que han sido ampliamente difundidas en diferentes medios y redes sociales, no en expedientes públicos verificables.
Principales polémicas
La actividad de ACOM ha estado rodeada de controversias recurrentes.
ACOM ha utilizado de forma activa redes sociales —especialmente Twitter (hoy X)— como herramienta de intervención pública. No se ha limitado a difundir comunicados, sino que en numerosas ocasiones ha respondido directamente a periodistas, profesores, cargos públicos o comunicadores cuyas posiciones considera problemáticas en relación con Israel o el antisemitismo.


Por un lado, sus detractores denuncian una supuesta labor de intimidación institucional, especialmente hacia universidades y administraciones locales que adoptan posiciones críticas con Israel. En este sentido, algunos artículos hablan de “señalamiento” o “coacción indirecta”.
Por otro, la organización rechaza estas acusaciones y sostiene que su labor se limita a garantizar el cumplimiento de la legalidad y a combatir discriminaciones.
Otra línea de crítica se centra en su posible influencia política y mediática, aunque en este terreno las afirmaciones suelen apoyarse más en interpretaciones que en pruebas documentales concluyentes.
Referencias
https://www.elsaltodiario.com/armamento-policial/mentor-ayuso-lider-sionismo-espanol-amplia-control-sistema-escuchas-ertzaintza
https://www.elperiodico.com/es/politica/20220521/espionaje-aragones-costo-43-000-euros-cni-pegasus-13687730

https://www.publico.es/politica/lobby-israeli-espana-influencia-acom.html
https://www.diario-red.com/articulo/medios/david-hatchwell-empresario-sionista-lider-acom-que-ha-querellado-periodistas-medios-izquierdas/20260313181222065776.html
https://okdiario.com/espana/david-hatchwell-inicia-acciones-legales-injurias-contra-varios-miembros-del-entorno-mediatico-del-gobierno-16399554

https://www.libertaddigital.com/espana/politica/2026-03-11/un-fundador-de-acom-denuncia-a-silvia-intxaurrondo-antonio-maestre-prisa-eldiario-es-y-dos-politicos-de-mas-madrid-7372905/

ACOM firmó un contrato con Okdiario para que publicara propaganda sionista por 75.000 euros anuales



