En abril de 2026, la psicóloga Carolina López, miembro del área de Sectas y Pseudociencias de la Fundación Psicología Sin Fronteras, publicó un amplio informe centrado en el movimiento La Quinta Columna. El trabajo ofrece un recorrido por el origen del grupo, sus principales planteamientos y los riesgos que, a juicio de la autora, puede entrañar la difusión de este tipo de discursos.
El informe comienza situando a La Quinta Columna dentro del ámbito de las pseudociencias y las teorías de la conspiración. A partir de ahí, repasa la trayectoria de sus principales impulsores, Ricardo Delgado y José Luis Sevillano, desde la creación del proyecto y su expansión en distintas plataformas digitales hasta la ruptura pública entre ambos. También recuerda que, en 2025, el Consejo Audiovisual de Andalucía trasladó a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) una queja por la difusión de contenidos que consideraba potencialmente engañosos desde el punto de vista sanitario, aunque señala que no consta una resolución pública definitiva sobre ese procedimiento.
Uno de los apartados más extensos está dedicado al denominado «caso del grafeno». La autora revisa las afirmaciones realizadas por La Quinta Columna sobre la supuesta presencia de este material en las vacunas contra la COVID-19 y las contrasta con comunicados de la Universidad de Almería y con las explicaciones de investigadores especializados en química y nanomateriales. A partir de esas fuentes, concluye que dichas hipótesis no cuentan con respaldo científico suficiente. El informe también analiza otras ideas vinculadas al movimiento, como la relación entre el grafeno, las redes 5G, el magnetismo o el supuesto control mental, explicando por qué considera que esas teorías no están avaladas por la evidencia científica disponible.
La parte central del documento se centra en describir el marco doctrinal que, según la autora, ha ido construyendo La Quinta Columna a lo largo de los últimos años. En él confluyen referencias al conspiracionismo, la espiritualidad, la ufología, el transhumanismo, la inteligencia artificial, las interpretaciones bíblicas y diversos fenómenos paranormales. Entre las creencias analizadas destaca la existencia de una supuesta entidad no humana, denominada «Factor E», que, según el movimiento, influiría sobre la humanidad mediante procesos de «parasitación» o «hibridación». El informe expone estas ideas con el objetivo de explicar cómo se articulan dentro del discurso del grupo, sin presentarlas como hechos acreditados.
El informe dedica también un apartado relevante a las cuestiones relacionadas con la salud. Carolina López sostiene que La Quinta Columna ofrece explicaciones alternativas sobre enfermedades físicas y trastornos mentales, atribuyendo parte de ellos a causas espirituales o energéticas. A su juicio, este tipo de planteamientos puede contribuir a generar desconfianza hacia la medicina basada en la evidencia y favorecer el abandono de tratamientos de eficacia demostrada.
Otro de los aspectos analizados es el llamado «Test de Hibridación Mimetizada», difundido por el propio movimiento. La autora cuestiona su validez desde el punto de vista de la evaluación psicológica al considerar que no reúne los requisitos metodológicos exigibles a una prueba psicométrica y que parte de sus preguntas podrían reforzar las creencias del propio grupo en lugar de medir variables psicológicas de forma objetiva.
En la recta final del documento, la psicóloga reflexiona sobre algunos rasgos que, en su opinión, comparten diversos movimientos pseudocientíficos. Entre ellos cita la construcción de una identidad basada en la idea de pertenecer a un reducido grupo de personas «despiertas», la desconfianza hacia las instituciones científicas y sanitarias, el cuestionamiento sistemático del conocimiento académico y la reinterpretación de acontecimientos de actualidad dentro de un único marco explicativo. Según la autora, esta dinámica puede favorecer el aislamiento progresivo de quienes adoptan plenamente estas creencias.
Como conclusión, el informe sostiene que el principal riesgo no reside únicamente en la difusión de afirmaciones sin respaldo científico, sino en las consecuencias prácticas que estas pueden tener sobre la salud, el bienestar psicológico y la confianza en los profesionales sanitarios. Desde esa perspectiva, Carolina López defiende el pensamiento crítico apoyado en la evidencia científica como la mejor herramienta para analizar este tipo de discursos y valorar sus posibles implicaciones.
Fuente:
La Quinta Columna – Fundación Psicología sin Fronteras
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