La iatrogenia y el debate sobre los errores médicos en Estados Unidos

Durante años, Estados Unidos ha encabezado rankings mundiales en gasto sanitario, innovación farmacéutica y tecnología médica. Sin embargo, desde hace décadas, una parte del propio sistema sanitario estadounidense lleva advirtiendo del  daño causado por la propia atención médica.

El debate no es nuevo. En el año 2000, la médica e investigadora Barbara Starfield publicó en la revista Journal of the American Medical Association un artículo que terminaría convirtiéndose en una de las referencias más citadas sobre iatrogenia y errores médicos en Estados Unidos.

El trabajo, titulado “Is US Health Really the Best in the World?”, analizaba distintos estudios previos sobre mortalidad asociada a la atención sanitaria. Entre ellos se incluían errores hospitalarios, infecciones nosocomiales, reacciones adversas a medicamentos y procedimientos innecesarios.

La conclusión llamó especialmente la atención:

“These estimates suggest that the total number of iatrogenic deaths is 225,000 per year.”

Starfield desglosaba la cifra en varios apartados. Aproximadamente 106.000 muertes anuales se atribuían a efectos adversos de medicamentos. Otras 80.000 estarían relacionadas con infecciones hospitalarias. También incluía errores médicos, cirugías innecesarias y complicaciones derivadas de tratamientos sanitarios.

La autora llegaba incluso a afirmar:

“If these estimates are correct, iatrogenic death is the third leading cause of death in the United States.”

El artículo original puede consultarse aquí:

PubMed – Is US Health Really the Best in the World?

Un problema difícil de medir

La palabra “iatrogenia” hace referencia al daño causado por una intervención médica. No implica necesariamente negligencia. Puede incluir desde una reacción grave a un medicamento correctamente prescrito hasta infecciones hospitalarias o complicaciones quirúrgicas.

Cuantificar cuántas personas mueren realmente por causas relacionadas con la atención sanitaria es extraordinariamente complejo. Muchos pacientes presentan enfermedades graves previas, patologías múltiples o estados clínicos avanzados. Determinar qué parte del fallecimiento corresponde a la enfermedad original y cuál a un posible error o complicación médica no siempre resulta sencillo. Además, los certificados de defunción estadounidenses no suelen registrar “errores médicos” como categoría oficial.

Aun así, el asunto volvió a ocupar titulares en 2016, cuando investigadores vinculados a Johns Hopkins University publicaron un análisis en The BMJ sosteniendo que los errores médicos podrían causar más de 250.000 muertes anuales en Estados Unidos.

El artículo afirmaba:

“Medical error may be the third leading cause of death in the US.”

La publicación puede consultarse aquí:

BMJ – Medical error—the third leading cause of death in the US

Críticas y controversia

Las estimaciones provocaron una fuerte discusión dentro de la comunidad médica. Algunos especialistas consideraron que los estudios extrapolaban de forma excesiva datos hospitalarios limitados al conjunto de la población estadounidense. Otros cuestionaron que todas las complicaciones pudieran catalogarse como “errores médicos”. También hubo quienes defendieron que el problema real podría estar incluso infravalorado debido a la dificultad para registrar oficialmente este tipo de situaciones.

“To Err Is Human”

Mucho antes de la polémica sobre la “tercera causa de muerte”, las instituciones sanitarias estadounidenses ya habían reconocido la existencia de un problema estructural. En 1999, el informe “To Err Is Human”, elaborado por el Institute of Medicine, estimó entre 44.000 y 98.000 muertes anuales por errores médicos evitables en hospitales de Estados Unidos.

Aquel informe tuvo un enorme impacto político y sanitario. Desde entonces, hospitales, agencias federales y organismos médicos comenzaron a impulsar protocolos de seguridad clínica, sistemas de vigilancia de eventos adversos y nuevas estrategias para reducir errores asistenciales.

Sin embargo, más de dos décadas después, las cifras continúan siendo motivo de controversia.

Hoy no existe consenso absoluto sobre si la iatrogenia puede considerarse realmente la tercera causa de muerte en Estados Unidos. Las estimaciones dependen de la metodología utilizada, de cómo se definan los “errores médicos” y de la interpretación estadística de los eventos adversos. Lo que sí parece claro es que el problema existe y lleva años siendo reconocido incluso por parte de la propia literatura científica estadounidense.

El debate ya no gira únicamente en torno a cuántas personas mueren por estas causas, sino sobre hasta qué punto los sistemas sanitarios modernos son capaces de medir con precisión el daño que generan mientras intentan salvar vidas.