CDC cambia estrategia y deja la vacunación Covid de refuerzo a criterio clínico

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos anunciaron a principios de octubre de 2025 que ya no recomendarán de forma universal las dosis de refuerzo de la vacuna contra el coronavirus para toda la población. La recomendación, que durante años impulsó campañas masivas de vacunación, ha quedado sustituida por un enfoque centrado en la decisión clínica compartida entre paciente y profesional sanitario.

La medida fue aprobada por el comité asesor del CDC —el Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP)— y respaldada oficialmente por Jim O’Neill, director en funciones de la agencia y subsecretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos. En su comunicado, O’Neill defendió el fin de la “recomendación universal” argumentando que las orientaciones anteriores “disuadieron a los proveedores de salud de dialogar sobre los riesgos y beneficios de la vacunación en cada caso individual”.

La nueva estrategia propone que, para ciudadanos de seis meses en adelante, la decisión de recibir un refuerzo de COVID‑19 sea fruto de una conversación con el médico, enfermero o farmacéutico, teniendo en cuenta factores como la edad, las condiciones de salud y la evaluación del riesgo personal. Este cambio se implementa en el calendario oficial de inmunización y ya figura como política vigente en los materiales de referencia del CDC.

La postura anterior, vigente durante la mayor parte de la pandemia, recomendaba que todas las personas mayores de seis meses recibieran dosis de refuerzo actualizadas regularmente para sostener niveles de protección contra variantes nuevas del virus. Esa política —especialmente impulsada entre 2022 y 2024— obedecía a la preocupación por mantener altas tasas de inmunidad en toda la población. Pero con el paso del tiempo y tras varios estudios epidemiológicos, la percepción del riesgo terminó variando.

Los datos oficiales del CDC indicaban que, mientras cerca del 85 % de los adultos completaron las series primarias de vacunación, solamente un pequeño porcentaje siguió las recomendaciones para los refuerzos más recientes. Además, la evidencia acumulada mostró que la protección conferida contra hospitalizaciones y enfermedades graves por las vacunas tiende a disminuir con los meses, y que los beneficios de dosis adicionales son más claros en grupos con mayor riesgo individual de complicaciones —como las personas mayores o con deficiencias inmunitarias— que en adultos jóvenes sin factores de riesgo.

En España, el Ministerio de Sanidad y la Comisión de Salud Pública (que integra a las comunidades autónomas) han publicado recomendaciones de vacunación frente a la COVID‑19 para la temporada 2025‑2026 que mantienen un enfoque dirigido a grupos específicos de riesgo, no universal. Estas recomendaciones se elaboraron en junio y fueron aprobadas el 3 de julio de 2025, y han sido actualizadas de forma reciente para esta temporada.

Mientras que en EE. UU. se ha enfatizado que no se recomienda automáticamente el refuerzo para toda la población, en España la vacunación está orientada desde hace tiempo al riesgo y se sigue reforzando en otoño‑invierno para los grupos más vulnerables, en lugar de plantear una vacunación masiva para todos. Ambas estrategias comparten una tendencia general hacia la focalización en grupos de riesgo, pero difieren en el grado de universalidad y en cómo se comunica la recomendación al público: en EE. UU. el CDC ha dado un paso explícito hacia la individualización, mientras que en España la salud pública continúa formulando directrices estacionales con énfasis en la vulnerabilidad.